Lenguas preromanas: el íbero y el vascuense

La Dama de Elche, dama siglos V- IV a.C.

La Dama de Elche, dama íbera de los siglos V- IV a.C.

¿Qué restos de la lengua de los iberos podemos observar en el español actual? ¿Podría existir una relación entre el ibérico y el vasco?

Para contestar a estas preguntas, empecemos este ensayo citando a Jaime OLIVIER ASÍN en su Historia de la Lengua Española.

La lengua más antigua que la Historia registra en España, la que acaso hablara la Dama de Elche, fue la de los íberos, quienes, una vez convertida la Península en provincia romana, aprendieron la len­gua latina, que es la que hoy hablamos, modificada o evolucionada. 

 Sin embargo, en una pequeña porción de Hispania, la correspon­diente hoy a Provincias Vascongadas y Navarra, el latín no pudo arrai­gar y el ibérico perduró allí hasta nuestros días, pues el vascuence es el resto vivo de nuestra lengua primitiva. Ahora bien; el moderno vas­cuence, con sus ocho dialectos, está hoy tan lejos del ibérico como el español respecto del latín, y aun mucho más, ya que el vascuence es producto de seculares transformaciones fonéticas del ibérico y, ade­más, son latinas y romances más de un cincuenta por ciento de sus voces”.

Según el lingüista la relación entre el ibérico y el vasco es evidente, aunque a menudo se mencionan los orígenes misteriosos de la lengua vasca que no pertenece a las lenguas indo-europeas. Cabe recordar que hubo una invasión Indo –Europea en la península por lo tanto la llegada de los pueblos indo-europeos y de sus lenguas es posterior a la presencia de lenguas como el ibérico y el vasco.

Antonio DOMÍNGUEZ ORTIZ, en su libro ESPAÑA. Tres milenios de Historia confirma este hecho :

“al final quedó sólo un reducto, el dominio del vasco, en la zona más refractaria a la romanización”.

La relación entre el Ibérico y el Vasco

Según Jaime OLIVIER ASÍN hay cinco lugares en los que hoy en día se pueden encontrar palabras íberas:

1) en inscripciones con caracteres ibéricos

2) en inscripciones latinas grabadas en época inmediata a la Conquista

3) en las obras de escritores romanos, sobre todo geógrafos

4) en la actual toponimia española

5) en nuestras mismas hablas romances, sobre todo en la castellana

Para demostrar la relación existente entre el íbero y el vasco el lingüista se centra en el estudio de los nombres geográficos que son “explicables por el vasco” (sic)  y

“que muestran, de manera irrefutable, cómo aquella lengua primitiva no pudo ser otra que la madre del vascuence; en toda la Península, tanto en los extremos (Portugal, Galicia, Cataluña, Andalucía) como en su centro (Castilla y Aragón) y aun allende el Pirineo, en la Aquitania, existieron, y a veces aún existen, nombres de lugar, compuestos de raíces o palabras usua­les hoy en vascuence; así, el vasco iri-berri , es decir, “villa nueva” (corriente hoy en la toponimia vasca: Iriberri y Uribarri), es exactamente el mismo nombre que llevó la antigua Granada, llamada antes Iliberi (hoy Elvira, por etimología popular). De esa misma palabra, el primer elemento, iri-a “la ciudad”, llevábalo la Iria Flavia de Galicia, hoy Padrón, mientras el segundo elemento, berri , lo halla­mos hoy en el otro extremo de la Península, en Alcu-bierre (Zaragoza), Bena-barre (Huesca), Isa-barrí (Lérida). A una ciudad del centro de España conociéronla los antiguos por Arriaca, es decir, arri-aga, en vasco, “sitio pedregoso”; siglos más tarde, los árabes cambiáronle el nombre por el de Guadalajara, que en su lengua conserva el mismo significado, “valle de las piedras”. En fin, palabras vascas, como ara “llano”, aran “valle”, aranz “espino”, moño “otero o colina” y otras varias, entran en la composición de nombres de lugar por toda España difundidos” (sic, ibidem).

El autor indica que no fue la única lengua, ya que existieron también las lenguas celtas y multitud de otros dialectos, pero concluye de forma magistral rindiendo homenaje al valor histórico del vascuence

 “Mas, por encima de toda lengua extranjera, una indígena, en resumen, existió en la España prerromana. Y ésa es la lengua de las inscripciones en caracteres ibéricos, la de la toponimia ibérica por tela la Península esparcida, y la que, en fin, dio origen al vascuence, lengua esta última la más vieja de Europa, anterior a la indoeuropea, y reliquia venerable de nuestro pasado nacional”. Por lo cual el vascuence constituye una excepción lingüística en España: “ Mas, al fin, todos los españoles olvidaron su lengua indígena, excepto los del territorio vasconavarro, que, por quedar algo apartados de las grandes vías de comunicación, viéronse privados de la lengua del mundo culto”. (sic, ibídem).

Referencias Bibliográficas:

Jaime OLIVER ASÍN, Historia de la Lengua Española

Antonio DOMÍNGUEZ ORTIZ, ESPAÑA. Tres milenios de Historia

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