Influencias del árabe en el español

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“El sindaco de Stalamea” o algo por el estilo hubiera sido el título de una obra famosa de Calderón si los árabes no hubieran pasado por nuestro territorio. Al Quijote le faltaría su tan famosa “ adarga”, jamás hubiéramos visto “jinetes”, y no habría habido “ alguaciles” en las obras de Lope.  Tampoco los sónidos tan característicos del español como la “jota” o la “zeta” que lo apartan de las demás lenguas romances hubieran aparecido.

El árabe, lengua semítica con una escritura de la derecha a la izquierda ha influido en la lengua española, es decir en realidad la lengua de Castilla, el castellano. Este hecho se explica por la presencia musulmana en España durante más de siete siglos (del siglo VIII al siglo XVI). Cabe mencionar que cuando llegaron los árabes, la Hispania visigoda hablaba latín vulgar con variaciones topográficas que a lo largo de los siglos fueron alejándose de éste hasta formar lenguas independientes. “La descomposición del latín dio lugar a las siguientes lenguas: el castellano, el navarro-aragonés, el galaico-portugués, el leonés, el asturiano (“ bable”) , el catalán y después de la llegada de los árabes el mozárabe. El castellano nació en una franja montañosa inculta, mal romanizada y con raíces prerrománicas. De estas lenguas sólo el catalán, el castellano, el gallego han llegado hasta nosotros“. (Memoria de España, la península de los cinco reinos). La expresión “habla cristiano” significaba la lengua autóctona a medio camino entre el latín y sus evoluciones romances opuesta a la lengua de los musulmanes, es decir el árabe.

¿Por qué una lengua nueva influye en una lengua ya existente? La mezcla de populaciones no puede ser la única explicación: las lenguas ya sea árabe o castellana, están en constante evolución. Los españoles utilizamos con frecuencia la palabra “internet” que es en realidad una palabra inglesa. Sin embargo este hecho no es debido a una invasión sino a la creación de un elemento nuevo que requiso una palabra nueva.

Como lo apunta Jaime OLIVIER ASIN

“En 711, el Islam pasó a la Península y fueron, desde no mucho des­pués, los musulmanes españoles quienes enseñaron a Europa la medi­cina, la alquimia, el álgebra, la filosofía, la música; en una palabra, la ciencia griega, que el viejo continente apenas conocía ya, tras la inva­sión de los bárbaros”.

 Se sabe que en España los mozárabes –cristianos- hablaban árabe, por lo cual pueden haber existido ciertos code-switching que expliquen las 4000 palabras semíticas en nuestra lengua romance.

 No hay una forma única de influencias árabes en la lengua, entonces vamos a examinar las influencias en la lengua clasificándolas de acuerdo con los fenómenos lingüísticos.

  • En primer lugar veremos las influencias resultantes de aportaciones culturales árabes para las cuales se utilizaron palabras árabes.
  • En segundo lugar analizaremos cómo las dificultades de pronunciación de los árabes y bereberes influyeron en las palabras castellanas existentes
  • En tercer lugar veremos como algunas cosas ya existentes – como los lugares- han sido rebautizados por los árabes.
  • Dedicaremos un corto párrafo para estudiar las influencias de otro tipo como las deformaciones cristianas de palabras árabes y otras influencias.
  • Creaciones de conceptos que dieron lugar a creaciones de palabras

ajedrezLos árabes trajeron nuevas tácticas militares: sin ellos el Quijote no hubiera tenido su famosa “adarga”. El “alcalde” de Zalamea hubiera tenido otro nombre sin la presencia musulmana, y los “alguaciles” también. Estas aportaciones correspondían a las nuevas organizaciones jurídicas. Para el control de los productos comerciales se pasaba por la “aduana” y había que pagar algo una “tarifa” diferente según lo que se transportaba. Las abluciones eran prescritas por la religión y al salir del baño llevaban un “albornoz” que seguimos utilizando hoy en día junto con la “alfombra” de baño o incluso “la almohada” nombre que se parece mucho al de la dinastía Almohade de las terceras taifas y que quizás utilizaba Alfonso X el sabio mientras jugaba al “ajedrez”, aunque había quien prefería entregarse a la suerte y echar los dados llamados “azar”. Se escuchaba el “laúd” y los “tambores” en la corte de Medinat-el-Azahara, instrumentos traídos por el gran músico que viajó desde Siria y creó la primera academia de música. Pero estos placeres no deben hacernos olvidar que había también las tareas de la vida in­dustrial musulmana, y que los musulmanes enseñaron “el algebra”, y las “cifras” árabes que trajeron desde la India, según la leyenda inventaron el “zero”, y calculaban sabios “ algoritmos”. También construían “tabiques” los “ albañiles” para sostener las “ alcobas” de la “ Alhambra”. En el jardín las “azucenas”  y el, “jazmín” difundían su perfume.  Jaime Oliver Asín, en su Historia de la Lengua Española recordó que  :

“En la vida agrícola se perfeccionaban antiguos sistemas de riego y se renovaban o introducían nuevos cultivos. Y así, se abrían acequias, aljibes, arcaduces, zanjas; se construían albercas y azudes; se levan­taban aceñas y norias; se sembraban alfalfa, arroz, azafrán, berenjena, sandía, algarroba, alubia; cogían la aceituna, albérchigo, acerola… Muy poco aprovechaban la bellota y apenas cultivaban la vid”. (sic)

…puesto que los musulmanes no deben de beber “alcohol”.

Como lo podemos ver, la mayoría de estas aportaciones se efectúan a nivel léxical ya que se trata de elementos culturales concretos. Esto en realidad explica que muchos empiezan por “al” por ser el articulo definido en árabe.

  • Lugares : topografía : elementos rebautizados por los árabes

Los musulmanes también nombraban a su modo los lugares existentes. Es una costumbre árabe de llamar a

el gran Río, el Wed- el-Kabir, Guadalquivir

el gran Río, el Wed- el-Kabir, Guadalquivir

los lugares de acuerdo con su relieve. Por ejemplo en árabe el río se dice Wed, y el valle Wadi  asi es como en Jordania Wadi-Rum es el lugar donde Laurencio de Arabia combatió a los turcos.

 Si no había más que llanura entonces de forma así de sencilla llamaban el lugar “ la llanura”: que en árabe se dice “ Albacete”. Llamaban a los ríos, los ríos y añadían algún calificativo para distinguirlos.  “Wed”, el río se transformó en “Guad”. En Andalucía había un río más grande que sus afluentes, por lo cual lo llamarón el gran río. Gran: “akbar”, “kabir” el gran rio el Web-el-kabir, mejor conocido bajo su nombre Guadalquivir. También había un río blanco “Guadalaviar” y todos sabemos que la palabra “medina” significa ciudad, por lo cual hay tantas ciudades en España que se llaman Medina. “Guadalmedina” es el “río de la ciudad”.

 Rindieron homenaje al bereber Tarik Ben Ziyed poniendo el nombre de Gibral-tarik, a la roca, monte “yabal” convertido en “ gibral” de “Tarik” donde desembarcó, aunque se le conoce por su forma corta de Gibraltar. Hay numerosos nombre de lugares árabes “ Algeciras” (la isla),  que empiezan por el artículo “ al” : “ Alcudia”, “ alicante” que de hecho tiene una roca con forma de cara de moro.

 En estos caso las palabras árabes son en realidad doblones de palabras o de nombres que ya existían en latín. Las “civitas” (“ciudades”), las llamaban así los autóctonos y los árabes “ medina”, y nos hemos quedado con las dos palabras aunque la segunda designa lugares topográficos. Esta dualidad se observa en un hecho de la Reconquista: en 1229 al conquistarse Medina-Mallorca pasó a llamarse ” Ciudad de Mallorca“. Otro ejemplo es el del “castello” latín, “castillo” en español que se dice después de la deformación cristiana:  “alcázar” en árabe. Asi es como hay dos palabras para nombrar una misma realidad. Están los alcázares de Sevilla y Segovia que podrían haberse llamado castillos.

  • Deformaciones fonéticas

Alcazar de Isbilia, Sevilla

Alcazar de Isbilia, Sevilla

Los árabes no pueden pronunciar ciertos sonidos. Vamos a dar cuenta de las transformaciones de “p” en “b” de “s” inicial en jotas” y del sonido palatal “ch” retomado de los visigodos.

 La “p” se convirtió en la bilabial “b”: hoy en día no comen patatas sino “batatas” los beréberes del norte de África. Además al no escribir las vocales la pronunciación de estas varía de un individuo a otro.  Así es como “Hispalis” se convirtió en su pluma y sus labios en “isbilia”, y acabó llamándose Sevilla porque en castellano no se distingue las bilabiales “v” y la “b” ya que ambas se pronuncian [b].

Las eses /s/ al inicio de las palabras se convirtieron en jotas /j/.  “Saponem” se transformó en “jabón”. Igual la “st” de Cesar-Augusta, les resultó tan impronunciable puede que lo dijeran [z] [cezarguza], lo cual acabó diciéndose “Zaragoza”.

Rafael Lapesa analiza de este modo la presencia de la [ch]:

 

“Cuando, a raíz de la invasión, los árabes entraron en contacto con los hispano-godos sometidos, tomaron de ellos la ch con que articulaban la ć ante e, i. Los árabes conser­varon en las voces hispánicas este fonema, incluso después que los mozárabes pasaron a pronunciar ts en vez de ch. A esto se debe el predominio de ch en las transcripciones árabes de voces romances (achetaira ‘acedera’ cherasia ‘ce­reza’ richino ‘ricino’), así como la abundancia de ch por c en topónimos de las regiones que pertenecieron al Anda­ lus: Conchel (Huesca), Alconchel (Zaragoza, Cuenca, Ba­dajoz, (Portugal), Conchillos (Zaragoza) de Concĭlĭu;

Escariche (Guadalajara), Escriche (Teruel) del genitivo Ascaric i; 

Carabanchel(Madrid), Caramonchel (Por­tugal); Elche <Ilice (Alicante);

Hornachuelos <fŭrnaceu. (Córdoba); 

Turruchel (Ciudad Real y Jaén, com­páreseTorrecilla);

Aroche <Arŭcci (Huelva), etc.” 

  

  • Otras aportaciones

Algunas aportaciones resultan de deformaciones cristianas: Inch’Allah, si dios quiere se transformó en ¡Ojalá!. También las interjecciones “¡Hola!” y “¡he!”,  a los asnos  les decían “harre”.

Las aportaciones gramaticales son pocas pero bastante importantes para ser mencionadas aquí:   el sufijo “í” de muladí y también la preposición “hasta” son aportaciones esenciales árabes al substrato latino.

Conclusión

 La  lengua siempre en evolución, siempre viva reacciona a las mezclas de populaciones y a las evoluciones tecnológicas constantemente. No se puede decir que el árabe haya revolucionado el substrato latín ya existente no que haya restructurado la gramática. Sin embargo tal y como lo recuerda Rafael Lapesa es la influencia más importante en nuestra lengua después del latín.

Como lo vemos hay una variedad de aportaciones al nivel lexical, y como lo observamos la mayoría deriva de aportaciones novedosas ya sea a nivel tecnológico, vestimentario, administrativo. Otras son ingenuas formas de ver el mundo y de nombrarlo en consecuencia de forma prosaica que nos llega a parecer poética. Pocos adjetivos y pocas aportaciones gramaticales demuestran que los musulmanes aportaron elementos culturales concretos nuevos por lo cual se necesitaron nuevas palabras que son en realidad “prestamos” del árabe.

 Bibliografía

Rafael LAPESA, Historia de la Lengua Española

Jaime OLIVIER ASIN, Historia de la Lengua Española

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2 comentarios en “Influencias del árabe en el español

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